BATERISTA.Lucho Allison
“El que imita no logra destacar a gran escala ni mucho menos perdurar en el tiempo”
Uno de los bateristas peruanos más representativos entre 1963 a 1970 (época de la nueva ola) se prepara para volver a los escenarios y con la consigna de reinventarse musicalmente.
¿Por qué te reconocen como “el chacal”? ¿Tienes alguna anécdota?
Nació de Antonio Navarro, un amigo de los integrantes de la primera banda a la que pertenecí (Los Maxim´s). Recuerdo que tenía trece años cuando me puso ese apodo. Desde entonces la gente me empezó a identificar como Lucho “el chacal” Allison; yo no sabía por qué hasta que se lo pregunté y me contó que me veía tan ágil y con gran habilidad para tocar la batería que decidió referirse a mi como “el chacal del ritmo”.
¿A qué edad y en qué momento te sentiste atraído por la música y en especial por la batería?
Desde niño tuve preferencias por los instrumentos de percusión. Tenía una batería en casa así que solía practicar todas las tardes. Tuve la suerte de recibir mi primera oferta profesional a los trece años con Los Maxim´s, sin dudarlo acepté la propuesta y meses más tarde nuestras canciones ya sonaban en programas con alta sintonía de Panamericana Televisión.
¿Cómo así empezaste a tocar con los Maxim´s? Iván Vega, Carlos Peñaloza, Nico La gruta eran amigos de tus padres o cómo así se pudieron contactar contigo para que formes parte de la banda?
Se pasaron la voz, me buscaron, me propusieron formar parte del grupo y además trabajar con ellos para Panamericana Televisión, nos tocó grabar una escena de una novela.
¿Consideras que ellos te abrieron las puertas para hacerte conocido?
Con ellos debuté. Desde ahí me contacté con gente importante, tuve más oportunidades.
¿Tocabas otros instrumentos?
Siempre he tenido predilección por los instrumentos de percusión. Tuve el agrado de pertenecer por un tiempo a la orquesta de salsa que mi hermano Mario dirigía, colaboré tocando los timbales cuando se grabaron nuevos éxitos como “Caliente” y “Un regalo para ti”.
¿Tus cuatro hermanos también se dedicaron a la música, por quiénes se vieron influenciados ustedes cinco?
Considero que eso viene de familia: mi papá tocaba el piano y la batería, mientras que mi mamá cantaba pero no profesionalmente. Los mayores, Quico y Mario, hacían música tropical, que es lo que hoy se conoce como como salsa; este último se dedicaba a la música antes que yo. Recuerdo que se le presentó una oportunidad en el extranjero y tuvo que viajar un tiempo, fue ahí cuando me dejó con su grupo y lo remplacé durante su ausencia.
¿Tú te buscaste tus oportunidades para ingresar profesionalmente al mundo musical o siempre te cayeron las propuestas?
Gracias a Dios siempre me buscaron. En mi caso tuve la suerte de que mi habilidad y forma de tocar haya gustado. Ahora los tiempos han cambiado, quizás no hay muchas oportunidades como antes.
¿Crees que muchas veces nosotros nos quedamos sentados esperando a que nos caiga la oportunidad del cielo?
Muchas veces es así, en mi caso también lo fue. Pienso que si vas a realizar actividades a nivel profesional lo natural y convencional es que te busquen, prefiero que me propongan oportunidades a que yo las ofrezca. No tengo reparos en admitir que tuve la suerte de gustar mucho al público al extremo de que Raúl Vásquez, conocido como “el monstruo de la canción”, me dedicó una canción en una de sus presentaciones.
Has tocado en varias bandas, ¿con cuál crees que tuviste mayor éxito o acogida?
Los Golden Boys, en popularidad fuimos los mejores del año por encima de los Doltons y Los Saicos. Guido Monteverde era un periodista muy conocido y cotizado que trabajaba para un diario en el que se hacían encuestas en las que el público votaba por su banda preferida. Recuerdo que quedamos muchas veces en primer lugar durante 1965.
Tengo entendido que con Los Golden Boys tuviste la oportunidad de hacer presentaciones para la televisión? ¿Cómo fue esta experiencia de tocar para programas de alta sintonía como “La Revista de los sábados", “El hit de la una”?
Los hermanos Larrañaga, Gustavo y Carlos (hijos de Gloria Travesí) pertenecían a la banda. Eran conocidos también por haber actuado algunas veces. Fue también por intermedio de ellos que nos contactaron a la banda completa para presentarnos en programas estelares de Panamericana. Esto ocurrió por el año 65 y continúo así por tres años aproximadamente.
¿Es cierto que actuaste en la novela “Las madres nunca mueren”? ¿Qué papel interpretaste?
Yo actué con los Golden Boys, ellos venían de actuar en Cantinflas. Gustavo Larrañaga me preguntó si quería tocar con ellos, me probaron y quedé. Debutamos tocando dos canciones en la novela. Además, actuamos en una película llamada “Intriga” : hicimos algunas escenas en Lima y otra en Pasamayo, en la orilla de una playa en la que grabamos una escena en la que buscábamos a una chica y el que manejaba el auto convertible era el papá de Gianmarco.
En el 66 viajaste a Guayaquil para presentarte al lado de Enrique Guzmán. ¿Cómo fue esa experiencia?
Fue una experiencia increíble, la pasamos muy bien todos los integrantes de los Golden Boys. Fueron dos días de presentación en los que estuvimos acompañados por Enrique Guzmán y otros artistas. Recuerdo que nos contrató un empresario argentino que luego de ese concierto nos hizo dar otro en Las Salinas, balneario ubicado también en Ecuador. Tuvimos tanto éxito que nos quiso llevar a Centroamérica pero el guitarrista (Ricardo Osores) y yo no estuvimos de acuerdo porque habíamos estado muchos días fuera de casa.
Por el año 67´ formaste tu banda Los Fabulosos cinco. ¿Qué te llevo a tomar esta decisión? ¿No te sentías a gusto con tu anterior banda?
El grupo se desintegro por tonterías, discusiones entre ellos. Los Larrañaga cambiaron de guitarrista, personalmente al anterior lo consideraba superior al que entró después. Además, Gustavo Larrañaga se fue a Bolivia y eso colaboró a que la banda termine por desintegrarse. Preferí formar una banda propia y trabajar con la misma disquera de los Golden Boys.
Y cuando tenías la batería cerca y hacías solos con ella en los conciertos, o cuando simplemente practicas, ¿qué es lo que se te viene a la mente?
Uff, muchas cosas. Como la batería no tiene notas musicales no preparo nada para cuando me tocan hacer solos, todo es full improvisación. En una oportunidad estuve en el programa “Hola patas” y toqué lo que se me ocurrió durante cinco minutos, estaba con la adrenalina encima. Para esas ocasiones simplemente hago lo que nace en el momento, todo es espontáneo.
Al ver que tenías tanto éxito y que eras convocado varias veces para dar conciertos ¿Te llenaste de soberbia en algún momento?
Quizás sí. Me acuerdo que algunas veces llegaba tarde a los conciertos. Era el típico chico joven e irresponsable al que me buscaban, traían y llevaban para dar las presentaciones. En algún momento tuve una vida desordenada, tal vez por la misma edad e inexperiencia; pero aprendí, eso me dio madurez y pude cambiar de actitud.
¿Qué es lo que más te costó en la vida?
Salir del mundo de las drogas. Caí un tiempo pero con la ayuda de Dios pude dejar ese vicio, fueron siete años y luego de ellos no más. Las drogas te quitan el éxito, es mejor estar sano, ecuánime. Fue una mala experiencia, aprendí que lo que no sirve, debe echarse a un lado.
¿En qué momento de tu vida sentiste que de repente te habías fallado a ti mismo?
Cuando me vi fracasado luego de haber sido cotizado en el país y de que me buscaran los mejores grupos. Cuando me vi así me costó reconocerme: veía una foto mía y buenas noticias en páginas enteras del diario Última hora y me costaba creer que ya no fuera el mismo de antes. Admito que me costó levantarme.
¿Crees que, en general, los seres perdemos mucho tiempo en cosas banales?
Quizás. La vida me enseñó que no podemos desperdiciar la vida de esa manera. Ahora, si tengo un amigo o una persona a quien pueda darle amor, cariño (porque sé que lo necesita y va a estar contento, lo hago). Eso me llena de alegría, y me hace ver que puedo ser mejor cada día.
¿Y qué de bueno te ha dado la vida?
Muchas cosas lindas: mi hijo (que en paz descanse), la esposa que tuve, unos buenos padres, una familia excelente. También pasé un momento maravilloso en mi cumpleaños número sesenta cuando tuve la sorpresa de recibir a dos amigos radicados en el extranjero (uno vino de Australia y otro de Suiza) y que no veía hace tiempo. Otro gran momento fue el haber podido estar en el concierto de Paul McCartney totalmente gratis, siempre le pedí a Dios poder escucharlo en vivo y así fue.
¿Cuál es el recuerdo que más nostalgia te trae?
No me gusta pensar en cosas tristes sino más bien en positivas. Sin embargo, una de las cosas que más me apena es que Gerardo Manuel se encuentre con el mal de Parkinson. Me afecta porque además de ser un gran músico es un buen amigo que realizó un homenaje a mi persona en el Campo de Marte para poder ayudarme con el problema de la vista. Esto facilitó mi viaje a Colombia, lugar en donde me operaron.
Hay gente que nace ciega y hay gente que, como tú, por una enfermedad, por un accidente vascular o sabe Dios por qué pierde la visión, ¿cómo hiciste para sobrellevar esa nueva realidad?
Desde niño tuve este problema. Mi mamá me contó que cuando nací me pusieron una inyección sin consultárselo al medico y eso afectó mi visión. Desde niño no podía leer ni estudiar, felizmente Dios me dio el don de la batería porque no podía leer mucho, lo que he ido aprendiendo ha sido producto de mi auto culturización. También hay personas muy valiosas como Homero, cantante y amigo muy querido me ha apoyado siempre.
¿Cuál es el valor más importante que has transmitido a tu entorno más cercano, sea amigos, familiares?
El tratar de sentirnos felices cuantas veces sea posible, es tan lindo eso. Voy a la Iglesia todos los días y comulgo, considero que es un acto que da mucha paz interior y tranquilidad. Me da la confianza para creer que los proyectos en mente se realizarán de manera exitosa, me encantaría juntar a mis hermanos Beto y Ricardo para las próximas presentaciones ya que son magníficos como personas y funcionamos bien como grupo, nos amamos.
Tengo entendido que una de tus cualidades es el ser auténtico y original ya que no te gusta copiar estilos musicales. ¿Crees que la imitación es una opción válida para poder sobresalir?
La verdad que no. Considero que los músicos que optan por eso no tienen personalidad. Tal vez lo usen como mecanismo para llegar a la fama más rápido, sin embargo; el que imita no logra destacar a gran escala ni mucho menos perdurar en el tiempo ya que no logra imponer algo genuino. Eso no va conmigo, nunca imité a nadie por eso llegue a tener esa aceptación.
¿Qué es lo más importante que has cambiado a tus 63 años de edad y de lo que te sientes orgulloso?
El sentir que soy una persona que aún tiene aspiraciones en la vida, tengo esa fuerza que me da Dios para seguir adelante. Estoy próximo a cumplir cincuenta años de baterista en junio del próximo año (si Dios lo permite).
¿Cuándo realizarás las presentaciones en vivo? ¿Quiénes serán los nuevos integrantes?
Ya tenemos una programada para mediados del 2013. Aún no hemos decidido la locación ya que se está discutiendo con el representante. Actualmente me encuentro practicando con Beto, mi hermano y uno de los Larrañaga, ex integrante de “Los Golden Boys”.
Ahora que piensas regresar a los escenarios ¿Tienes pensado crear nueva música?
Preferiría reinventarme: crear música nueva con influencia del rock clásico. Siempre es bueno estar al día con lo que pasa en el mundo y las preferencias musicales del público pero no olvidarte del estilo que te caracteriza.
AUTOFICHA:
-Nací en Lima, en 1949. Desde niño sentí afición por la batería. Seguí los pasos de mi padre, quien era músico.
-El disco más importante que grabé fue con “Los Golden Boys”. Alcanzamos inmediata popularidad y recibimos ofertas para tocar nuestra música en televisión.
-Tuve mi programa propio en radio titulado "La hora del chacal", tuvo gran éxito durante 1967 y se transmitía los domingos.